Ir al contenido principal

¿Compras música o pirateas?

Quizás resulte muy extraño, en los tiempos que corren, pero yo soy de los que aún compra música. Y digo más: ahora compro más que nunca.

No es que quiera diferenciarme del resto de los mortales siguiendo alguna extraña moda; tampoco me ha tocado la lotería; tampoco tengo un sueldo que me permita no pensar en el dinero. No.

Tiene que ver más con una concepción de la vida, si se me permite la expresión. Tiene que ver con la idea de que (casi) todo tiene un valor y que detrás de cada obra hay un creador, una persona que le ha dedicado un esfuerzo X para tirar adelante su creación. Imagino que, hasta aquí, estamos de acuerdo.

Pero entonces aparece la idea del 'todo gratis', con los emule/amule, los soulseek/nicotine, los ares y los torrent, entre otros muchos. Y se acabó el romanticismo: nos ponemos a descargar como posesos, como si cada disco, cada obra, estuviera allí mágicamente y tú y yo pudiéramos disponer de ellos a nuestro antojo.

Hasta ahora teníamos la excusa de que los intermediarios, ya sean las propias discográficas como las distribuidoras, engrosaban escandalosamente el precio de un disco, siendo el creador, el artista, el que se llevaba una parte demasiado pequeña del pastel.

Como si fuéramos el Robin Hood de la música, salimos al rescate del artista descargando la música de cualquier programa de intercambio con lo que, al final, lográbamos que todos los 'chupópteros' intermediarios dejaran de ganar aunque también acarreaba que el artista tampoco veía un duro. El rico no veía nada pero el pobre tampoco. Osea, conseguimos el objetivo a medias. O mejor dicho: peor aún, porque al menos antes el artista se llevaba una parte que, aunque pequeña, siempre es mejor que nada.

Siempre hablamos de 'un precio justo' aunque nadie tiene muy claro dónde se encuentra el límite, el punto de inflexión entre lo justo y lo injusto. Más o menos podemos coincidir en que 20 o más euros por un cd es (muy) 'injusto' y que 10 euros se acerca más al concepto de 'justicia', aunque para muchos siga siendo caro.

No es la primera ni la segunda vez que veo en una de esas macro tiendas las promociones a 7 euros (concretamente a 6,95 euros, que en los manuales de márketing los números redondos no gustan nada) de discos muy buenos y no veo a muchos/as que paren a comprar. La idea de "si lo puedes tener gratis, ¿para qué lo compras?" se ha convertido en toda una filosofía consumista.

Ya sé que a nadie nos sobra el dinero. Que la crisis hace mella en nuestros bolsillos -aunque yo creo que todo empezó con el paso de la peseta al euro pero ése es otro tema- y que pagamos unas conexiones a internet demasiado caras, con lo que descargar sin límite casi compensa esos abusos. Al menos, nuestros bolsillos.

Pero si ahora haces el esfuerzo de (intentar) ponerte en la piel del artista, la percepción cambia. Muchas horas componiendo, ensayando, maquetando o lo que sea, asumiendo los gastos que conlleva, para que un anónimo, como tú o como yo, le agradezcamos su empeño a precio cero. No es justo.

Y ahora tenemos alternativas. Ahora tenemos tiendas on-line donde podemos comprar a un precio 'variable' -en función del valor que tú le des a ese disco- aunque partiendo de un mínimo, evidentemente, porque si nos dan a elegir entre pagar y no pagar ya sabemos la respuesta... Y, lo mejor de todo es que, como pasa con la tienda Magnatune, el artista se lleva la mitad de lo que pagas, que es mucho más de lo que el artista se llevaría siguiendo los cauces normales de distribución, como hasta ahora. Y, por si fuera poco, puedes escuchar el disco entero tantas veces como quieras antes de comprarlo, para no llevarte sorpresas luego.

Quizás te preguntes: "¿por qué no se lleva el 80 por ciento?". Pues porque él es artista, no diseñador web ni comerciante. Él compone música y otros se encargan de que esa música llegue a las masas. Es un trabajo en equipo y como dice el dicho, zapatero a tus zapatos. Es, de hecho, más o menos lo que ya tenemos, lo que ya existe según el modo tradicional pero sin tantos intermediarios. Es una venta directa del artista: si quieres lo coges y si no...

Por supuesto de cada cual podrá hacer y hará lo que le venga en gana. ¡Faltaría más! Unos pagarán el precio que sea, sabiendo que ese precio es el valor que le das a ese disco que tanto te gusta (entiendo que si no te gusta, no lo compras); la forma de agradecerle al autor su esfuerzo y dedicación; la forma de decirle "ei, tio/a, tu música me emociona". Y otros seguirán exprimiendo sus P2P hasta la saciedad.

No estoy en contra de los P2P, que quede claro. Para mi son totalmente necesarios por muchas razones y lo utilizo de forma habitual, aunque de forma diferente a como lo hacía hace un tiempo.

De hecho, he podido descubrir mucha buena música gracias a que alguien ha compartido un disco que no tenía más forma de escucharlo que comprándolo. Lo he descargado, lo he escuchado, me ha gustado y, sí, lo he comprado. Aunque, seguramente, no al precio 'justo' del que hablaba antes.

Pero ahora, quizás, sí se abre una nueva vía en donde podemos hacer lo mismo pero siguiendo unas pautas más saludables, por decirlo de alguna manera: el autor me deja escuchar su obra y yo compro, si quiero, al precio que el cree que vale, sabiendo que ese dinero que desembolso va a parar, en gran medida, directamente al artista.

De hecho, y según tengo entendido, desde la propia comunidad OpenSource se apoya la idea de fijar un precio mínimo por disco, independientemente del artista, y que aquéllos que más éxito/ventas tengan, reciban unos ingresos superiores pero sin llegar a los excesos (entiéndase abusos) que hoy día se dan. A mi ésto me parece buena idea, si lo que pretendemos es, en definitiva, proteger la cultura (musical, en este caso).

En fin, no sé si es lo más justo pero sí se acerca a mi ideal de justicia.

Comentarios

mozz ha dicho que…
Totalmente de acuerdo con tu artículo, muy bien explicado.

Creo que la gente que se baja música de forma "gratuita" indiscriminadamente bajo la excusa de:"hay que luchar contra la SGAE, son unos ladrones" sólo adoptan la parte más cómoda de la lucha. Sólo piensan en la música y autores que se acogen bajo la SGAE, pero ¿y los artistas independientes? ¿que excusa hay para no comprarles música?.

Luego está la gente que te dice "los artistas, que se ganen la vida tocando en directo", buahhh otra excusa barata para no rascarse el bolsillo. Me vienen a la cabeza artistas como Stephin Merritt de Magnetic Fields, que por problemas en su tímpano, odia tocar en directo. Si te gusta su música, ¿este artista no se me que le recompenses su obra de alguna manera?. O artistas que por temas logísticos no pueden tocar en todo el mundo, no pueden girar tanto como para ganarse la vida.

Me gustaría ver la reacción de estos "usuarios" si el resto del mundo dijese que sus duras jornadas de trabajo no serán recompensadas económicamente para poder castigar a su jefe, jaja, me gustaría verlos.

Todo son excusas para no comprar, y punto.
Alfonso ha dicho que…
Yo también estoy totalmente de acuerdo con tu artículo, y además soy de los que lo va pregonando por ahí.

Yo soy usuario desde hace mucho del aMule, como muchos, pero me sirve para descubir música, ya que lo que más me gusta y suelo escuchar es Metal nacional, y claro está, ¿dónde se puede escuchar en este país las novedades de grupos tanto veteranos como nóveles de este tipo de música? No entran en ninguna radiofórmula de estas tan perjudiciales para el músico de verdad, así que no queda otra opción que tirar del aMule. Y, gracias a este medio, he descubierto mucha música que jamás hubiera comprado antes, y que ahora, no sólo adquiero tales CDs originales, sino que en algunos casos, intento hacerme con su discografía completa de discos anteriores.

Es decir, que si no fuera por el aMule (o eMule, o lo que queráis), no tendría CDs originales de Skunk D.F., Sphinx, Ars Amandi, Saurom, WarCry, Habeas Corpus... y otros tantos.

Eso si, como estudiante, no me puedo permitir muchos gastos, pero entre mis ahorros siempre guardo para unos cuantos CDs al año, aunque luego los pase a OGG para escucharlos en el Cowon, o los grabe en un CD para llevarlos en el coche (para que no se ralle).