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Sony D-NE830, el complemento de la Serie A de Sony

Llegado el punto en el que los nuevos reproductores no aportan mucho más de lo que ya existe, con alguna mejora en el tema multimedia, he decidido dar un paso -no sé si hacia atrás o hacia adelante, todo según se mire- en el audio portátil.

La culpa la tiene este cacharrito:



Es un discman, sí. Concretamente, el Sony D-NE830 que, además de reproducir CD, lógicamente, también es compatible con los emepetreses y ATRAC.

Pero lo mejor es que tiene salida de audio y adaptador a toma de corriente con lo que, además de portátil, lo puedo 'estacionar' en casita y conectarle el RA-1 y, por fín, sacarle el polvo a los Grado SR325i, que los tenía un poco abandonados.

En los últimos días no paro de escuchar el 'Viva hate' de Morrissey y, madre mía, qué bien suena con el Grado. Y sin el RA-1 de por medio, con el que no noto una mejora tan sustancial como para justificar los euros que me costó ese ampli.

Como en los últimos tiempos apenas me saco los Westone 3 de mis oídos, es inevitable hacer una comparativa entre ambos, aunque juegan en ligas diferentes. Y lo que más me ha llamado la atención es que el Westone 3 tiene unos graves más potentes, por los más delicados del SR325i, así como unos agudos demasiados quisquillosos, por la dulzura del Grado.

Un ejemplo: escuchando a Russian Red, los Westone 3 chirrían por arriba, haciendo notoria la sibilancia en puntas sonoras muy agudas; en cambio, con el SR325i, la misma canción suena mucho mejor, más natural, sin ese artefacto que, en algún momento, me ha parecido demasiado molesto. Incluso me parece que el SE530 se acerca más al Grado en ese tratamiento más dulce, más cuidadoso.

Por contra, la separación de instrumentos del Westone 3 me sigue pareciendo excelente. Seguramente mejor que en aquellos otros.

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