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Fedora 11: abre la boca, león

Hoy mismo ha sido lanzada oficialmente Fedora 11, también conocida por Leónidas.

En esta versión, Fedora 11 implementa y recomiendan el uso del formato de particionado de disco Ext4 y trae, a su vez, aunque algo camuflado, el poderoso Btrfs:



Sobre el BTRFS: Btrfs es un sistema de archivos en etapa de desarrollo capaz de administrar y de direccionar no sólo mayores cantidades de archivos y de mayor tamaño que los sistemas ext2, ext3 y ext4, sino que además es capaz de manejar mayores volúmenes de archivos. Btrfs está diseñado para hacer el sistema de archivos tolerante a diversos errores, y para facilitar la detección y reparación de los mismos en el momento en que están ocurriendo. Utiliza sumas de verificación para asegurar la validez de los datos y de los metadatos, y provee capturas del sistema de archivos que pueden ser utilizadas para realizar respaldos o reparaciones.

Para montar una partición en Btrfs, hay que iniciar el equipo para la instalación con la opción: icantbelieveitsnotbtr. Lo que ocurra a partir de entonces, es sólo bajo tu responsabilidad.

Por otro lado, y aprovechando que los próximos días probaré la nueva versión y, lo más probable es que la instale definitivamente desde cero, me ha venido a la mente una cuestión ya algo manida sobre el espacio que debemos destinar a la partición de arranque o Swap.

Unos hablan de destinar el doble de la RAM física que tenemos; otros, que algo menos; también los hay que destinan mucho más, aprovechando un espacio excedente en el disco.

Pues bien, desde Fedora nos recomiendan seguir esta ecuación:
S = M + 2
donde:

S = Capacidad en Gb de la Swap
M= Capacidad en Gb de la RAM

Por tanto, si la RAM es de 1 Gb, la Swap debería tener un tamaño de 3 Gb; si la RAM es de 3 Gb, la Swap sería de 5 Gb.

Yo andaba entre los 5 y los 6 Gb, siempre según cómo me pillara el día a la hora de formatear, para una RAM de 3 4 Gb, y nunca me ha dado problemas. Ahora lo aplicaré a rajatabla.

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