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Yo no soy un anónimo cualquiera

Internet es un mundo inabarcable y fascinante. Un mundo lleno de gente peculiar, desde luego que sí, pero al fin y al cabo son personas con nombres y apellidos, como tú y como yo.


Esta entrada responde a una necesidad, personal e intransferible, de asumir que detrás de cada "Anónimo" hay una de esas personas que piensan, que sienten, que opinan y tienen gustos personalísimos, y que esas mismas particularidades pueden servir a otras muchas como fuente de conocimiento y motivación. La pena es que ese conocimiento, esa aportación que llega en forma de comentario, lo haga sin firma ni autor conocido.

Como dicen en Microsiervos:
"Si la persona que envía el mensaje tiene una carrera intachable como autor de mensajes con «mucha señal y poco ruido», nadie puede suplantarle, es alguien que aporta cosas positivas a la comunidad Internet, nunca se le ha pillado en una mentira y sus afirmaciones se confirman de forma consistente de forma rutinaria día tras día, muchos verían los mensajes de ese anónimo con iguales (o mejores ojos) que los de cualquier otro comentarista: al menos conocen parte de su contexto, de sus ideas sobre ciertos temas, sus tendencias, sus opiniones anteriores, pero sin necesidad de conocer su nombre real."
Así que te invito, estimado/a usuario/a, a abandonar el ostracismo del anonimato más estricto para adentrarte en un mundo en donde podamos tratarnos entre iguales, aunque sea simbólicamente, y con las debidas cautelas que el medio requiere.

Yo me conformo con que tus escritos vengan acompañados de un simple nick, como decíamos antes, y no uses el apelativo "Anónimo" que, de tan impersonal, es como si algo se perdiera por el camino.

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