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UE Super.Fi 5 Pro: el poder del equilibrio

Hablar del Super.fi 5 Pro, de Ultimate Ears (UE), es hablar de las frecuencias más bajas; de los graves profundos y contundentes. O esa es la creencia popular. Pero quedarse ahí sería como contar un cuento a medias, sin explicar el final.


La caja incluye, como accesorios, 3 pares de fundas negras de silicona, de talla pequeña, mediana y grande; un par de fundas de doble banda, de talla única; un par de fundas de esponja, de color gris; el atenuador de sonido; un conector dorado para salida de audio; un bastoncillo limpiador; una caja metálica forrada en goma y felpa en su interior, y el manual de instrucciones. Un kit de accesorios muy completo, viendo los que incluían otros in-ear de precio similar:

Hablar del Super.Fi 5 Pro sin hacer referencia al Westone UM2 sería poco menos que un sacrilegio. Ambos in-ear destacan, por encima de la inmensa mayoría, por su potencia en graves. Ambos representan la esencia del sonido profundo y contundente. Así que no puedo quitar la mirada del UM2 si quiero hablar del Super.fi 5 Pro. De hecho, no son pocos los que se plantean cual comprar de ambos (viendo que el otro competidor, el Shure E5C, se aleja en el precio) así que, aprovechando que comparten muchas características, como el doble canal, que separa las frecuencias bajas del resto, espero serles de ayuda.



Nada más desempaquetar el producto me ha llamado la atención el cable. O los cables, mejor dicho, pues son dos, entrelazados -como en el UM2 y de la misma medida que éstos- y que, a su vez, están recubiertos de una funda de plástico transparente desde el principio hasta el final -a diferencia del UM2, que queda al desnudo. La sorpresa viene en los últimos 5-6 centímetros, los que llegan hasta el auricular, que incluyen un fino alambre que, en principio, le da rigidez pero no tiene otra finalidad que la de fijar el auricular a la oreja, para que no se mueva. Mejor ver una imagen:



En el Super.fi 5 Pro, el cable es reemplazable así que no hay problema si, en un descuido, tiramos excesivamente y llegamos a romperlo. Se pone otro y punto. Desde luego que es un alivio para el bolsillo comprar un cable en lugar de invertir en un nuevo auricular.

A diferencia del UE, el cable del UM2, además de no estar protegido por ninguna membrana de plástico, no es reemplazable, así que si queremos tener UM2 por largo tiempo, mejor tratarlo con mucho mimo y guardarlo en su caja mientras no se utilice. Bueno, este consejo también es aplicable para el UE pero con más motivo en el Westone.

Personalmente, preferiría el cable del UM2, sin plásticos de por medio que le restan flexibilidad, si permitiera ser reemplazado en caso de rotura. Como ya digo, es mucho dinero en un auricular como para que un simple cable, que no cuesta más de 15 euros, inutilice el producto por completo.

Entrando ya en tema de comodidad, pues aquí encuentro un gran ‘pero’. Los Super.fi 5 Pro son mucho más aparatosos que los UM2. No sólo por la forma como van colocados, sobresaliendo de la oreja de forma ostentosa -a diferencia de los UM2, que son muy discretos, al quedar resguardados en la oreja- si no también por la construcción del propio auricular.


Click en la imagen para ver un vídeo de demostración

Precisamente por su construcción, el Super.fi 5 Pro permite colocar los auriculares derechos e izquierdo tanto en la cavidad derecha como en la izquierda. Son completamente intercambiables, algo atípico y muy curioso, cuanto menos.

Intercambiándolos se consigue mayor discreción, al quedar metidos en la oreja, y no le afecta a la calidad sonora. Sin embargo, se vuelven un poquito más incómodos, si cabe, ya que el propio auricular es muy grande con lo que ejerce cierta presión en las paredes de la oreja así que, con el paso de los minutos, se puede hacer molesto.

Colocados según su orden natural (ver foto de más arriba), el auricular no profundiza demasiado, hecho que se traduce en una mejor confortabilidad. En este punto, me recuerda a los comodísimos Creative EP630, que basan su comodidad en lo poco que profundizan en la cavidad auditiva.

Ninguna de las fundas negras de silicona aportan la comodidad suficiente para aguantar con estos in-ear un buen rato, con lo que resulta difícil olvidarse de que los llevas puestos. La cosa mejora considerablemente al utilizar las fundas grises de almohadilla que, además de dar un sonido más natural, aportan una comodidad remarcable.


En cuanto a aislamiento, el Super.fi 5 Pro no destaca por aislar en exceso el ruido exterior. Ciertamente, no quedas aislado, como sí puedes conseguir con los UM2 e, incluso, con los Shure E3C.

Con los auriculares colocados, y sin música de fondo, claro, es posible mantener una conversación con una persona situada a un par de metros y comprender perfectamente todo cuanto dice. Por un lado está bien, porque no necesitas estar quitando y poniendo el auricular cada vez que alguien se dirija a ti (no entro en temas de educación y respeto hacia el prójimo: que cada uno decida por su cuenta y riesgo) pero ese poco aislamiento también obliga a subir el volumen un poco más de lo que tengo que hacer con el UM2 tunneado con las triple banda. Pero, claro, si alguien me habla mientras tengo los UM2 en mis orejas, o me los quito o no me entero de cuanto me dice y éso, según como lo mires, también es un inconveniente.

En este sentido, me gustaría hacer mención al nuevo Shure E500PTH, de triple canal, que incorpora un soporte con micrófono incluido que permite escuchar a una persona que te habla sin tener que sacar el auricular del oído (PTH, Push To Hear).

Ahora, ya, entrando en el meollo de la cuestión, el sonido, puedo decir tres cosas: la primera, que el Super.fi 5 Pro sí tiene medios y agudos. La segunda, el excelente equilibrio de frecuencias. La tercera, los graves pecan, en ocasiones, de demasiado profundos.

Como ya decía al inicio, los Super.fi 5 Pro se han ganado la fama por sus potentes y resolutivas frecuencias bajas. Si hay algo que me da rabia cuando escucho música es no encontrar por ningún lado el sonido grave de un bajo, por ejemplo. La música se queda coja y, en función del tipo de música, se convierte en un serio problema. Ésta es, de hecho, la queja que tengo del Shure E3C, hasta que también la he tunneado con las triple banda. El Super.fi 5 Pro resuelve perfectamente está papeleta y, desde el mismo momento en que te pones por primera vez este in-ear, el grave hace su trabajo sobradamente.

Pero tener unos buenos graves y no aprovechar la estupenda voz delicada de tu cantante favorita, también es un problema. Y aquí, nuevamente, el Super.fi 5 Pro lo hace muy bien. De hecho, me ha sorprendido gratamente, porque más de un usuario lo ha criticado, precisamente, por sus frecuencias medias y altas algo justas. Desde luego que no alcanza la excelencia de los Shure, que si en algo destacan es en este aspecto, pero los resuelven muy bien.

Resumiendo, lo más destacado es su impresionante equilibrio en todos los rangos de frecuencias. Quizás en los bajos pueda llegar a parecer exagerada la contundencia y poco natural la profundidad, siempre en función del tipo de música, pero el sonido se comporta como un todo, en el que nada destaca por encima de nada pero puedes distinguir perfectamente cada sonido, cada instrumento. Equilibrio, vamos. Cuando suenan guitarras suenan de verdad, las disfrutas, las saboreas.

Entonces, ¿cuál es mejor, el UM2 o el Super.fi 5 Pro? Casi preferiría no mojarme porque hace poco que tengo el UE y el escaso rodaje que lleva, necesario para llegar al óptimo de sonido, haría que cambiara de opinión fácilmente. Pero las primeras sensaciones situarían al UM2 por delante por varios motivos: por comodidad, porque saca mejor partido de la ecualización, al permitir afinar mucho en las frecuencias altas y porque su grave es más natural.

Pero el gran balance del Super.fi 5 Pro en todas las frecuencias, que hace menos necesario acudir a la ecualización para corregir, así como un mejor rendimiento cuando suenan guitarras (el rock es lo suyo), lo hacen un serio competidor del primero.

Si ya resulta muy complicado elegir, habiendo una diferencia de precio sustancial, no digo nada si la diferencia fuera menor. Por ejemplo, si la elección fuera entre el Super.fi 5 Pro y el Shure E3C, eligiría el primero, sin dudarlo. Pero si la elección está entre el UE y el UM2, además de por el precio, me guiaría por el tipo de música que mayoritariamente fuera a reproducir en mi reproductor. Todo el rock, para el Super.fi; el resto, para el UM2.

Pero ya afinaré más dentro de unas semanas, cuando las fuerzas se equilibren y esta pugna se convierta, estoy seguro, en una auténtica lucha de titanes del sonido in-ear.