Seguramente resulte algo pretencioso empezar una entrada diciendo que el Sennheiser IE8 es el mejor auricular portátil que he probado hasta ahora. Sobretodo teniendo en cuenta que también tengo los Westone 3 y los Shure SE530, dos colosos y máximos referentes en calidad en el mundo del audio portátil. Pero es que es así.
Parecía que el mercado de los auriculares in-ear de alta calidad se ceñían a tres marcas americanas: Westone, Shure y Ultimate Ears. Pero también parece que Europa no se quiere quedar atrás y, de la mano de Sennheiser y su gama IE, volvemos a dar una nueva vuelta de tuerca al mercado y, aunque gustosamente, nos complica la vida a los consumidores con otro competidor de alto nivel. Parafraseando la canción, 'el amor está en el... in-ear 8". ¡Guau!
A grandes rasgos destacaría tres aspectos característicos del nuevo
Sennheiser IE8: la sorprendente confortabilidad; un cableado reemplazable muy flexible y ligero; y un sonido con cuerpo y sonoridad de gran precisión. ¿Defectos? Que no lo haya tenido antes. ;-)
Confortabilidad y ergonomíaEn cuanto a la
comodidad, si bien siempre he pensado que los Westone, ya sea en la versión UM2 como en el W3, se llevan la palma al conseguir un ajuste excelente que redunda en una gran confortabilidad y aislamiento del exterior, el Sennheiser IE8 plantea una dura competencia.

El IE8 se acerca mucho más a los auriculares de Ultimate Ears, al no profundizar tanto en la cavidad, pero se aleja, al mismo tiempo (o, lo que es lo mismo, se acerca a los Westone) en cuanto a comodidad. Con un diseño menos agresivo, el IE8 se ajusta francamente bien a la oreja, consiguiendo que el paso de las horas no se convierta en una sufrimiento permamente al no darse un contacto directo y tan agresivo con la piel. Su diseño, muy ergonómico, contribuye soberanamente a ello.
Como ya viene siendo habitual en este tipo de auriculares, la elección de una funda u otra marcará definitivamente el ajuste preciso y calidad sonora final. Así que mi recomendación pasa por tomarse el tiempo necesario para probar todas y cada una de las fundas hasta dar con la que mejor encaje en nuestro oído. De todas ellas, con las que he conseguido un mejor equilibrio entre calidad de sonido, ajuste y aislamiento son las doble banda.
Cableado y accesoriosEn cuanto al
cableado, me parece el mejor de los cables que he probado hasta ahora en este tipo de auriculares. Está a medio camino del grosor del cable del Shure SE530 y el fino Super.Fi 5 y nada tiene que ver con el cable Westone, salvo en que también es muy ligero y muy maleable y, además, no coge formas indeseables una vez que lo has guardado repetidamente en la caja.
En general, me parece un cable resistente, muy agradable al tacto, ligero y que no transmite interferencias con el movimiento.
Por si fuera poco, el cable del IE8 es reemplazable, al estilo del cable de los Super.Fi 5 Pro de Ultimate Ears. Al menos éso dicen porque, por más que intento sacarlo, no puedo, y no me veo capaz ni con ánimo de poner a prueba su resistencia. Pero salir, sale, teóricamente.

Entre los accesorios que viene en el pack, además de las
múltiples almohadillas que comentaba antes, que suman en total veinte unidades o, lo que es lo mismo, diez pares de diferentes medidas y formas (doble banda, silicona, etc.) también incluye una bonita pero algo aparatosa caja de aluminio en donde guardar el auricular y unos soportes para fijar tres pares de esas fundas.
Además, también se incluye el
bastoncillo limpiador de cera, que va incrustado en la parte inferior de la misma caja.
Por último, también viene incluido un par de
adaptadores de silicona (ver la imagen que abre el post) para sujetar el auricular en la oreja con el fin de que no se mueva así como una
pinza o clip que permite fijar el cable del auricular a la camisa.
Como nota final para cerrar este apartado, de momento no he encontrado ningún sitio donde vendan las almohadillas que usa este auricular: no las he visto en la propia Sennheiser y tengo serias dudas sobre la compatibilidad con las usadas en los Ultimate Ears, que ya probaré cuando tenga el momento.
Perfil sonoroAventurándome ya en la pura y dura subjetividad del aspecto musical, me ha llamado la atención la gran potencia en los graves, en su configuración balanceada predeterminada -que luego concreto más- y la enorme presencia de los medios, con un detalle realmente bueno.

Si comparo el Sennheiser IE8 con el Westone 3 y el Shure SE530, teniendo en cuenta que el reproductor usado en mis escuchas es el Sony NWZ-A829, con ecualizaciones y efectos desactivados por completo, me encuentro con lo siguiente:
- En los graves: en el momento del desembalaje, con la configuración balanceada a máxima potencia, el grave del IE8 es más profundo y farragoso que el W3. El grave del W3 es más delicado y detallado de todos los que he probado, más neutro y menos agotador que el IE8, seguramente. Por parecido razonable, al IE8 lo situaría más próximo al Super.Fi 5 Pro que al W3. El Shure SE530, incluso, es menos denso aunque menos detallado también.

El IE8 permite configurar el nivel de graves que deseas girando la rueda dedicada que dispone en su parte trasera (ver imagen de la izquierda). En total son cinco los niveles de potencia disponibles y, para balancear, basta con introducir el extremo del bastoncillo limpiador de cera, por ejemplo, y seleccionar uno de esos niveles.
Balanceando el sonido hacia su nivel mínimo, junto al típico rodaje del paso de las horas, el grave mantiene su omnipresente energía pero se clarea y, allí donde antes había un punto tosco, ahora hay detalle y más dulzura. Impresionante.
- En los medios: éste no es el punto fuerte del W3 pero sí podría considerarlo como el aspecto más destacado del IE8. En este punto tiene más parecido con el SE530 de Shure que con el Westone, al ser más definido y potente, resultando que las voces tienen mayor presencia y claridad, y el sonido de las guitarras tienen cuerpo y detalle. Aún así, también creo que se queda un pelín por debajo respecto a los medios del Shure, resultando más dulzones y realistas, para mi gusto.
Lo que más me impacta es que la enorme potencia en las frecuencias bajas no afecta para nada en los medios. Nada interfiere y existe una sinergia perfecta entre percusiones contundentes y voces delicadas. Es destacable el sonido realista, diría que en su justa medida.
- En los agudos: el W3 vuelve a imponerse pero relativamente. Si bien en ocasiones y particularmente con las puntas muy agudas en las voces, en el Westone aparece un punto de sibilancia molesto, con el IE8 no se da, resultando un sonido comparativamente más apagado o, mejor dicho, más natural (EMHO, el Westone no debería subir tan arriba, como ya he comentado alguna vez). Digamos que el sonido Sennheiser se acerca mucho más al Shure que al Westone.
Con los platillos, sin embargo, que tanto me sorprendió su presencia con los W3 (viniendo del UM2, con un sonido más plano en general), aunque también están presentes en el IE8, quedaban más disimulados al principio y cogen más cuerpo tras unas horas rodando. Están ahí pero no tienen tanta presencia. Son más sutiles, como pasa con el medio respecto al Shure.
Algo que me ha llamado mucho la atención con el paso de las horas es la espacialidad tan lograda que se consigue con el IE8. El sonido se expande profusamente pero manteniendo la cercanía, es decir, mientras que en el W3 se abre (tras el rodaje) hasta el punto de que realmente parece que esos instrumentos se hayan alejado un metro de ti (con el SE530 todavía más) con el IE8 sigue manteniendo esa proximidad: es como si el sonido se expandiera hacia arriba y no hacia adelante. Difícil de explicar, la verdad.
En resumidas cuentas, y teniendo presente el tiempo de uso que llevo con uno y con los otros, creo que la musicalidad de cada uno sigue un patrón tal que así:

Con esto quiero decir que, en términos generales, el Sennheiser IE8 daría una respuesta más equilibrada para diferentes tipos de música, seguido de cerca del Westone 3 y algo más alejado el Shure SE530.
Por ejemplo, que el Westone 3 llegue un poco más arriba que el IE8 en las notas más agudas permite percibir más fácil y claramente el detalle pero también, si no se da un buen equilibrio con el resto de aspectos, es muy fácil atravesar la fina línea que separa el sonido 'natural' de la estridencia (sibilancia), como en algún momento puntual pasa con el Westone 3.
De igual manera pasa con el medio en el Shure: ir un poco más arriba, si el resto de frecuencias no acompañan, como puede ser con los graves menos definidos, hace que brille demasiado y se pierda la perspectiva compacta del conjunto. No hay nada mejor que tenerlos todos para poder ver las diferencias...
Por eso con el Sennheiser IE8 encuentro cierta armonía que no he encontrado con otros auriculares, o no de forma tan precisa, y aunque tiene una marcada tendencia al grave, que al principio espanta y luego gusta, no descuida el detalle de las voces limpias y sonidos claros que se mezclan logrando una gran musicalidad.
Conclusión
Sé que el Sennheiser IE8 es bueno porque me hace olvidar que estoy utilizando un auricular para disfrutar de mi música y éso ya es sintomático. Ya no me fijo tanto, o no lo percibo tan claramente, en los matices distorsionadores, los aspectos en los que al principio no les das mucha importancia pero luego casi te martillean el tímpano de forma obsesiva para acabar resignado: 'este agudo es demasiado incisivo'; 'este medio suena metálico'; 'los instrumentos se solapan'; 'el sonido es sucio'; etc.
No digo que el IE8 sea perfecto, que no lo será, pero suena mejor, al menos en su conjunto, que otros muchos. Sus prestaciones son envidiables y su sonido, realmente bueno. Desde luego que, para mi, el Sennheiser IE8 se ha ganado un hueco entre los grandes.

Cuando me coloco los SE530, el cuerpo me pide un medio más dulce y realista, así que vuelvo a los IE8; cuando tengo los W3, también vuelvo al IE8 para tener unos agudos menos chirriantes. Y cuando tengo los IE8 en mis oídos, no me acuerdo demasiado ni del W3 ni, sobretodo, del SE530 ni de ningún otro.
A día de hoy, y con permiso del W3, podría decir que ya he encontrado lo que buscaba aunque sé que esta sensación sólo dura hasta la siguiente novedad. O no.