Grado GR8, la apuesta de Grado por la portabilidad
Con algunas incertidumbres, no lo niego, me acerco nuevamente a la marca americana, esta vez no para mejorar mi actual orejero (algún día espero tener un RS1i, otrora RS1) sino para experimentar con la nueva creación portátil de la marca: el Grado GR8.

Lo acabo de desempaquetar y ya le puedo poner 'peros'. Alguno, incluso, roza el esperpento. Pero me voy a contener por un tiempo para centrarme en lo que realmente importa, el sonido, que es su marca personalísima.
Toca rodaje. Toca esperar.
Toca rodaje. Toca esperar.
Seguidores
Decía un profesor de la universidad que la estadística era "la ciencia de decir mentiras a través de los números". Aquella sentencia me marcó, sobretodo porque ese profesor era precisamente con el que tenía que aprender la asignatura de estadística.
En este blog utilizo algunas herramientas de seguimiento, estadísticas mejor dicho, que me permiten de una manera muy relativa (no es una prioridad, ni mucho menos) conocer desde dónde me lees, por ejemplo. Quizás sean robots, quizás personas las que me sigan pero unos u otras lo hacen desde diferentes lugares en el mundo y, aunque tenga un punto egocéntrico-narcisita, me gusta.
En este blog utilizo algunas herramientas de seguimiento, estadísticas mejor dicho, que me permiten de una manera muy relativa (no es una prioridad, ni mucho menos) conocer desde dónde me lees, por ejemplo. Quizás sean robots, quizás personas las que me sigan pero unos u otras lo hacen desde diferentes lugares en el mundo y, aunque tenga un punto egocéntrico-narcisita, me gusta.


Y todo este rollo lo suelto para decir que alguien sigue este blog desde varias partes del mundo, a lado y lado: desde EEUU a Rusia, pasando por Argentina, Rusia, Corea del Sur ;-) y Taiwán, entre otros.
Lo curioso, viendo la imagen anterior, es que alguien me sigue desde el mar... ¡Qué raro! Bien, ese punto cae más o menos en Naha, una ciudad de la isla japonesa de Okinawa, si no ando mal informado. Aún así, me gusta la idea de tener seguidores por aquellas tierras lejanas aunque no sé si alguien logrará entender algo de lo que digo por aquí. En cualquiera caso, Konnichiwa.
Lo curioso, viendo la imagen anterior, es que alguien me sigue desde el mar... ¡Qué raro! Bien, ese punto cae más o menos en Naha, una ciudad de la isla japonesa de Okinawa, si no ando mal informado. Aún así, me gusta la idea de tener seguidores por aquellas tierras lejanas aunque no sé si alguien logrará entender algo de lo que digo por aquí. En cualquiera caso, Konnichiwa.
¡De vuelta al cibermundo!
Han sido un par o tres de semanas desconectado del mundanal ruido cibernético, siguiendo de soslayo y desde una pequeña pantalla de móvil muchos blogs, foros y webs a las que me acercaba normalmente y participando más bien poco. Tres semanas para hacer, también, otras cosas que no hago mientras navego, todo sea dicho.

Pero ya he vuelto. Ya estoy aquí de nuevo, con ganas de opinar, de aprender y de seguir aportando 'algo' a través de este blog.
Sé que tengo cosas pendientes, que tengo la tarea de concluir la opinión que empecé sobre el Cowon S9; que también está pendiente mi versión particularísima del Westone UM3x frente al Westone 3; que el mundo linuxero lo tengo algo abandonada en el blog aunque sigo usando mis Ubuntu y Fedora; y que me han llegado un par de regalitos 'serios' que ya os adelanté hace unas semanas y de los que también me gustaría hablar un poco. Tengo pensado hacerme con algunos componentes más pero no puedo adelantar nada.
A pesar de la larga lista de deberes que tengo por hacer, no puedo garantizar plazos de entrega. Pero lo haré. En estas semanas, digamos que desde el verano, me he centrado sobretodo en hacer lo que me gusta y para lo que me gasto los cuartos: escuchar música.
Ha sido una breve etapa de desconexión. Pero ya tenía el monillo por volver. Así que ¡hola!, de nuevo.
A pesar de la larga lista de deberes que tengo por hacer, no puedo garantizar plazos de entrega. Pero lo haré. En estas semanas, digamos que desde el verano, me he centrado sobretodo en hacer lo que me gusta y para lo que me gasto los cuartos: escuchar música.
Ha sido una breve etapa de desconexión. Pero ya tenía el monillo por volver. Así que ¡hola!, de nuevo.
Un Ultra Desktop para el Denon AH-D7000
Como ya he comentado en entradas anteriores, poco a poco mis inquietudes audiófilas van virando hacia otros campos menos portables y más estacionarios. Mis Grado, auricular y amplificador, ya han sido una primera aproximación. Con el Denon AH-D7000 sigo en esa senda pero con la idea, no sé si realista, de intentar no enloquecer en la búsqueda del 'sonido perfecto', que ya sé que no existe, pero sí buscar un 'equipo redondo' que me dure muchos años.
Varios aspectos me han llamado la atención: un peso ligero, mucho más de lo que pensaba; el silencio sepulcral o ausencia de ruido de fondo mientras no se reproduce nada; la inmensa potencia de salida incluso para dos auriculares en 1/8 y 1/4 sonando a la par; el aire rico y limpio que llena el espacio sonoro. Por último, y no menos importante para los usuarios linuxeros como yo, el Ultra Desktop es totalmente compatible con GNU/Linux, reconociendo el aparato como -lo digo de memoria- USB_CodecAudio en Sonido del menú Sistema.
En fin, que poco a poco voy montando mi equipo doméstico-estacionario, sacrificando el uso de una fuente dedicada y más profesional por el sencillo y eficaz uso del lector de CD de un ordenador junto a la gran discografía guardada en FLAC que almaceno y que para algo la tengo, ¿no?. Los resultados, de momento, son muy satisfactorios.
De Ubuntu 9.04 a 9.10 desde el Gestor de actualizaciones
Los intentos fracasados de instalar la nueva Ubuntu 9.10 Karmic Koala desde el LiveCD no me han dejado más remedio que probar a actualizar el equipo desde el Gestor de actualizaciones. Es más engorroso, teóricamente, pero aprovecho para probar nuevas alternativas de instalación, que siempre va bien.

Lo cierto es que me ha costado varios intentos porque, a pesar de que últimamente se ha estabilizado mi línea ADSL, las cansinas desconexiones son constantes con lo que se ralentiza la descarga de los paquetes necesarios para la actualización además de desquiciarme un poco más por tener que empezar de nuevo cada vez que se rompe la conexión. Pero ya está, ya tengo mi Karmic Koala. Lo conseguí.

El proceso es sencillo: ejecutando el Gestor de actualizaciones, el sistema nos ofrece la posibilidad de actualizar el sistema a la nueva versión 9.10.
Se descargan y preparan los nuevos canales o sources con el software que requiere la nueva versión:
Para finalizar con los previos a la actualización, el Gestor nos comunica todos aquellos paquetes que ya no están soportados por Canonical:

Unos segundos después empieza la descarga de todos los paquetes necesarios:

Entre paquetes nuevos, que representan un 25% sobre el total, y las actualizaciones con las versiones más recientes, la descarga total alcanza casi el gigabyte. Es un buen momento para prepararse un cafelito.

La instalación lleva una hora, aproximadamente, y no requiere la participación del usuario.
Entre las novedades que trae Ubuntu 9.10, tenemos una nueva versión del kernel, v.2.6.31.14, y un nuevo drive para tarjetas nVidia (v.185.18.36).
Tras la instalación, toca eliminar todos los archivos residuales:
Y reiniciamos para terminar:

Como decía, la intervención del usuario es casi inexistente, limitándose a un par o tres de clics y poco más: él solito lo hace todo.
Como actualización que es, no modifica nada que ya tengas, conservándote todos los perfiles de usuario que tengas creados, themes y aplicaciones. Al arrancar, una vez actualizado el sistema, sólo vas a notar unos ligeros cambios en la pantalla de inicio, en el selector de usuarios (ahora aparecen todos los creados, muy al estilo Fedora) y algunos cambios más sutiles en la apariencia general.
El proceso, en definitiva, es muy sencillo y muy efectivo y eso que yo siempre prefiero borrar e instalar desde cero. De momento va todo bien.
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